Portada de la novela Atrapar al rey Alpha

Atrapar al rey Alpha

9.6 / 10.0
Tras la caída de su reino, la princesa Antara sobrevive oculta entre licántropos. En esta historia de werewolf romance novels y fantasy novel, su única salida para no volver a la calle en Atrapar al rey Alpha es seducir al heredero, un hombre letal que pone en riesgo su vida y secretos.
Resumen de Atrapar al rey Alpha
Antara, otrora princesa de Kael, pasó del lujo a la indigencia tras la caída del reino de las brujas. Tras sobrevivir como vagabunda, el Duque White la acogió para suplir la pérdida de su hija, pero la seguridad de su nuevo hogar es frágil. Para evitar volver a la miseria, Antara se fija un objetivo desesperado: seducir al futuro rey Alpha. Sin embargo, el heredero es un hombre inestable y peligroso; el verdadero reto no será concebir, sino salir con vida.
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Atrapar al rey Alpha Capítulo 1

Veo como mi madre tiembla a mi lado, el frio, aunque es mucho, no es el responsable de ello, el temblor en su cuerpo solo es la señal de la poca vida que le queda, el miedo y la incertidumbre crecen en mi interior ante la posibilidad de quedarme finalmente sola en el mundo.

— Mamá. — mi voz es chillona, y maldigo a mi cabello, ahora pajoso que se pega en mi cara y me dificulta el poder ver con claridad el rostro de quien fue la gran reina Estrella de reino Kael.

— Mi princesa… — susurra y su pecho sube con gran esfuerzo, tratando de llenar sus pulmones con un poco de aire. — Júrame que vivirás, júrame que no permitirás que nuestros secretos perezcan con nosotras. — su mano brilla y el miedo me invade, no podemos usar magia en tierra de lobos, en realidad ya no podemos usar magia en ningún lugar o nos enfrentaremos a una muerte segura.

— Mamá. — suplico mientras trato de tomar su mano, pero ella solo la deja sobre el charco de agua que la fuerte tormenta está formando a un lado nuestro.

— Ve tu futuro mi niña, lucha por tu vida, y nunca te des por vencida, nuestro legado queda en tus manos. — mis ojos se dirigen al charco de agua, el cual me muestra a un hombre de cabello blanco, su ropa es elegante, aunque la pena en su rostro es grande, me sobresalto al verme tomarle la mano y llamarlo padre.

— Esto… — veo con miedo a mi madre, pues yo no sería capaz de manchar la memoria del gran Firuis llamando padre a otro que no sea él.

— Se llama sobrevivir, Antara, no lo olvides y que no te de vergüenza lo que debas hacer para prevalecer, la vida es una eterna batalla, si la ganas, morirás muy vieja en una cálida cama rodeada de tu descendencia, y no aquí, en un sucio callejón, tendrás un entierro memorable y hablaran de ti por miles de años.

— Mamá. — mi voz casi no sale, el llanto estrangula mi garganta y solo puedo tomar sus manos con fuerza, como que con ello pudiera evitar que su vida se termine.

— Te amo Antara, mi bella princesa.

Esa fueron sus últimas palabras, pero no mis ultimas lágrimas, llore, llore hasta que mis ojos se secaron y cuando pude hidratarme continue llorando, hasta varios días después, aunque para mí el tiempo se detuvo en su último suspiro.

— Aquí esta Duque White, esta humana ha perdido la razón, no permite que nadie se lleve el cuerpo de esa mujer, vea, se está pudriendo. — uno de los trabajadores del mercado me apunta con su sucio dedo, lo reconozco, es el esposo de la mujer que debes en cuando nos daba pan duro a mi madre y a mí.

— Duque, creo que la mujer era su madre, las vi antes merodear el mercado, tenga piedad Duque, es solo una niña. — sí, no estaba equivocada, la señora se asoma detrás de su esposo y es cuando veo la figura de un gran hombre aparecer, aunque el sol que da en su espalda me impide ver mucho más que su silueta.

— ¿Padre? — indago confundida, se parece a mi padre, Firuis era tan alto, como este hombre, aunque en el fondo sé que es imposible, mi padre a muerto, al igual que mi madre, y al fin se lo que es estar sola.

— No soy tu padre, mi nombre es Duque Elías White, y tú, ¿cómo te llamas? — el hombre acerca su rostro al mío y es cuando me doy cuenta de que es la misma persona que mi madre me mostro con su poder adivino.

— Yo…yo… — sobrevivir, prevalecer, soy la princesa de las brujas, no puedo darme por vencida. — ¿Puedes ser mi padre y darme un nombre? Yo ya no tengo a nadie. — el nudo crece nuevamente en mi garganta, el dolor llega a mi corazón y creo que no podre continuar hablando, porque ya no puedo ni respirar, de su respuesta depende mi existencia.

— Por ahora, puedo serlo, ven, vamos a casa Eleonor.

El agua fría bañando mi rostro me saca del recuerdo convertido en sueño, salto de la cama aturdida y un poco desorientada, ante tal despertar.

— Pero ¡¿Qué mierda haces?! ¡maldita perra! — casi de inmediato me abalanzó sobre Iris, mi dama de compañía, la que debería cuidarme, pero que siempre me ha despreciado por ser humana, aunque debo reconocer que, si supiera que soy una bruja, ya me habría matado.

— ¡¿Que rayos haces tu Eleonor?! ¡¿Cómo te atreves a tratar de este modo a Iris?! — Cameron hace su entrada triunfal y mi enfado se incrementa.

— ¡Que seas mi hermano no te da derecho a entrar de esa forma en mi habitación!

— ¡Yo no soy tu hermano! ¿Cuándo lo vas a comprender? — la forma amenazante con la que me ve el hijo menor del Duque White hace que mi lengua se entumezca. — Iris, deja a esta humana y sus estúpidos berrinches, te libero de tener que soportarla.

— Si, joven maestro. — responde la perra loca, no sin antes dejarme ver una diminuta sonrisa.

Aun luego de que ambos se marcharan de mi recamara, sigo parada en medio de mi habitación, no me molesta la actitud de Cameron, aunque debería, es mayor que yo por dos años, pero se comporta como un niño mimado, y esa perra de Iris, ella realmente está buscando su muerte, son demasiadas cosas que he pasado por alto, pero ¿esto? Atreverse a lanzarme agua helada, es sobrepasar los límites.

Salgo de mi aturdimiento, decidida a acusar a esa mujer con el duque Elías, pero primero lavaré mi rostro, o eso intento, ya que al ver la bandeja con agua que ha dejado Iris… ¿ella realmente se atrevió a dejar agua sucia para que me aseara?

— ¿Que rayos?

No puedo evitar exclamar al ver como la fuente con agua comienza a brillar, no, no, esto no puede estar pasando, aún falta unas semanas para que cumpla 18 años, aunque mis poderes han estado luchando por manifestarse antes de lo debido, los he podido manejar, pero esto… es imposible, yo no puedo tener el poder adivino de mi madre, ¿o sí?

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