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Portada de la novela Contrato Evans

Contrato Evans

Sabrina está a punto de titularse como doctora, pero la salud de su padre y la falta de recursos amenazan su futuro. Por otro lado, Rodrigo debe casarse para asegurar su herencia en un poderoso conglomerado. El destino los une en un trato mutuo: ella obtendrá estabilidad para salvar a su familia y él cumplirá con su obligación nupcial. Sin embargo, la continuidad de este acuerdo dependerá de las decisiones que tomen mientras enfrentan su nueva realidad.
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Capítulo 1

Parada frente al espejo detallo mi hermoso vestido color perla, un delicado peinado de lado que mi amiga me ayudó a hacer colocando una hermosa peineta, esa que es uno de los recuerdos más preciados que tengo de mi madre. Mi maquillaje es sencillo, pero por eso no deja de ser hermoso, eso es solo para tapar las ojeras que he tenido a causa de tanto trasnocho.

Toda esta descripción puede parecer un poco cliché, pero vamos, seamos realistas que todos alguna vez en la vida han pasado por situaciones parecidas, no lo digo solo desde el punto de vista de estar parada frente a un espejo observando cómo queda tu atuendo momentos antes de dar un gran paso. También me refiero a otra serie de situaciones que se dan en la vida real y que a muchos nos pasan de la misma manera que a otros.

En este instante muchas imágenes pasan por mi mente. Recuerdo los hermosos momentos que he vivido junto a mi padre todos estos años desde que tengo uso de razón. No entiendo por qué justo en este momento me entran unas terribles ganas de dejar todo atrás y arrepentirme, pero desisto de esa idea, puesto que todo lo hice por el bienestar de mi padre.

Salgo de mis pensamientos cuando la voz de mi amiga me regresa a la realidad.

—¿Estás segura de lo que estás a punto de hacer? —pregunta mi amiga en un tono de preocupación—. De ser así, estamos a tiempo de salir corriendo, afuera se encuentra aparcado mi coche, tú solo confirma que yo me encargo del resto.

Sonrío ante la locura que acaba de proponerme, pero lo cierto es que no hay marcha atrás. Hubiese deseado haber encontrado otra forma de solucionar todo esto, pero en vista de que no tuve más opciones me tocó aceptar toda esta locura. La decisión está tomada y no queda de otra que seguir adelante y hacerle frente a todo lo que se presente de ahora en adelante.

En la vida debemos tomar una serie de decisiones, algunas pueden ser acertadas, pero otras no. Solo resta sentarse a meditar y pensar con cabeza fría cuál es la mejor opción. A veces no es lo que queremos sino lo que debemos, justo por eso me arriesgué por la que más beneficios me iba a dar, todo por brindarle a mi padre el tratamiento que lo va a mantener con vida. 

—Estoy totalmente segura. —conectamos nuestras miradas a través del espejo—. Sabes que no tengo de otra.

—Si eso es lo que quieres. —se encoge de hombros—. Aquí estaré para todo lo que sea.

Me hace los últimos retoques y con un nudo en la garganta poso mis manos sobre mi vientre tratando de contener las ganas de llorar que me avasallan en este momento.

«Mantener este secreto no será fácil, solo ruego a los cielos que una vez todo llegue a su fin pueda retomar nuevamente mi vida, una en donde no sé si tendré las fuerzas suficientes para seguir adelante. Todo es por el inmenso amor que siento por él, por nosotros…»