Portada de la novela JUGANDO CON LA MAFIA.

JUGANDO CON LA MAFIA.

8.7 / 10.0
En JUGANDO CON LA MAFIA, Ilse descubre que su gemela fue vendida por su padre a una familia poderosa. Este modern novel de misterio revela secretos oscuros y una red de engaños. Disfruta de esta mafia romance books donde la identidad de Neferet pone en riesgo la fortuna y el destino familiar.
Resumen de JUGANDO CON LA MAFIA.
El destino separó a las gemelas Ilse y Geanna al nacer debido a la codicia de su padre, Adán. Tras fingir la muerte de la menor, este la vendió a una familia adinerada que buscaba reemplazar a su propio bebé. Ahora, Geanna vive como Neferet, desconociendo por completo su verdadera identidad. No obstante, un encuentro inesperado entre Ilse y la abuela de Neferet en una tienda de lujo pondrá en riesgo los turbios secretos que marcaron su origen.
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JUGANDO CON LA MAFIA. Capítulo 1

Años atrás.

-Adán, necesito que me lleves al hospital porque se me acaba de romper la fuente. -exclamó una madre desesperada, temiendo dar a luz en aquella casa en donde no tenía nada listo aún para la llegada de sus hijas; sus hijas nacerían con 31 semanas de embarazo.

-Mujer, si te quejas, maldita la hora en que saliste embarazada. -exclamó aquel hombre y, a regañadientes, se levantó de su cama y fue por un taxi.

Aquella mujer sentía que se iba a desmayar, así que tomó fuerzas de donde no tenía para no hacerlo. Ambos llegaron al hospital y rápidamente atendieron a la mujer que estaba en trabajo de parto.

Mientras la mujer estaba en el quirófano, aquel hombre esperaba en la sala de espera; se estaba quedando dormido cuando una pareja de ancianos salió llorando de una habitación cercana.

-No puede ser, mi primera nieta nació muerta, no puedo, necesito hacer algo para que mi hija no sepa sobre la muerte de su bebé, no lo va a soportar. -Aquella anciana lloraba sin parar; aquel hombre la miró de manera detallada; observando su ropa, se veía muy costosa. ¿Pero qué hacía una mujer así de esa talla en un hospital de pobres? Se preguntó aquel hombre, miró hacia la pareja de ancianos; ellos se estaban yendo, pero el hombre reaccionó a tiempo y corrió hacia ellos.

-Disculpen, no me quiero entrometer, escuché la conversación y yo tengo la solución a sus problemas. -Habló en voz baja aquel hombre y a la anciana se le iluminaron sus ojos.

-No te conocemos, ¿qué es lo que quieres? -el anciano que venía con ella exclamó en un tono molesto; no conocía al hombre y que haya dicho eso tampoco le pareció correcto.

Aquel hombre vio la oportunidad para hacer algo que ningún padre haría, comenzó a llorar desconsoladamente y les dijo..

-Mi esposa acaba de fallecer, no me siento apto para cuidar a mi bebé solo, no sé si podré darle una vida mejor. -Él siempre sabía cómo mentir y lo hacía a la perfección.

Siguió llorando para hacer creíble la historia; aquellos ancianos sentían pena por el hombre y se apiadaron de él; la anciana vio en él su salvación.

-¿Podemos verla? -preguntó la anciana volviendo a llorar

-Sí, solo necesito que me dé unos días para poder despedirme de ella. -respondió el hombre limpiándose las lágrimas luego de salir victorioso.

-No puedes hacerlo, dijiste que me la darías. - La anciana se estaba impacientando

-Solo unas horas está bien, usted puede decirle a su hija que su bebé se quedará en observación por protocolo y después de unas horas podrá verla en la habitación de su hija, se lo aseguro.

-Está bien, voy a confiar en ti. -dijo la mujer y el hombre asintió; ella sacó de su cartera una mini libreta con una pluma. 

-Esta es la habitación de mi hija; te daré 20 mil dólares por tu silencio. -dijo la anciana.

-Descuide, solo le pido que la cuiden y le den el amor que ella necesita. Aquel hombre por dentro festejaba lo que había pasado.

-No habrá problemas con eso. -Aseguraron los ancianos.

Aquel hombre se guardó en el pantalón la hoja que le había dado la anciana; iba caminando hasta que vio a una de las enfermeras que había entrado con su mujer.

-Enfermera, ¿cómo está mi esposa? -pregunto.

-Su esposa se desmayó cuando estábamos intentando sacar a la segunda bebé. Hicimos lo posible por salvarla; ambas se encuentran bien, solo que su esposa se desmayó, pero están tratando de estabilizarla, no se preocupe. -dijo la enfermera. Estaba cansada; llevaba dos días en turno sin poder ir a casa. Quería permitirse descansar, pero no podía; solo necesitaba que un milagro le sucediera.

-Necesito que me hagas un favor. Aquel hombre la tomó del brazo y la llevó a una esquina cercana. -Necesito que cambies a una niña que nació muerta por una de mis hijas.

-Lo siento, yo no puedo hacer ningún favor. -La enfermera se puso furiosa por lo que aquel hombre le había dicho, pero trató de engatusarla, así que para su buena bondad le puso precio.

-¿Hablamos de 5 mil dólares? -Aquel hombre había dado una cifra sin más y ella se lo pensó dos veces; podía pagar los remedios de su madre enferma, por unos meses, así que sin más, la enfermera sonrió.

-¿Qué favor exactamente necesita? -mencionó cuando vio a un doctor acercarse. -Señor, ya le dije que su esposa está bien. Aquel doctor solo pasó y la enfermera estaba nerviosa por tal atrocidad.

-Como te lo comentaba, solo haz creer a mi mujer que una bebé nació muerta

-Señor, ¿no cree usted que eso es imposible? -La mujer seguía nerviosa; en su cabeza estaba lo de la enfermedad de su madre y si cambiar o no a la bebé; quería hacerlo, pero algo no la dejaba. Se puso a pensar nuevamente: ¿Y si la descubren? ¿Y si la madre de aquella niña se enteraba? ¿Y si su madre aún tenía esperanzas? Dudas y preguntas la invadían...

-En la habitación 45, una mujer perdió a su bebé. Puede traerla y hacerla pasar como la mía, y la mía puede intercambiarla; tenga en cuenta que son 5 mil dólares que puede llevarse al bolsillo gratis. Nunca sucede tal milagro, ¿o sí?

-Está bien, lo haré. Aquel hombre sonrió y la enfermera se fue.

Pasaron horas y Lorena fue llevada a su habitación 46. ¿Coincidencia?

-Adán, necesito ver a mis bebés. -dijo Lorena, quien se encontraba un poco mejor; necesitaba ver a sus hijas para recomponerse.

-Sobre eso quería comentarte algo. -dijo Adán con lágrimas en los ojos. Necesitaba hacer creíble aquella historia, así que volvió a hacer un show

-¿Qué pasó, Adán? Me estás asustando, habla rápido. -mencionó Lorena, temiendo lo peor.

-Amor... una bebé... una bebé, nació muerta. -dijo sin más Adán, llorando pero ocultando su sonrisa de que había vendido a una de sus hijas por dinero.

-No, no, no, no, no, mi bebe, no es posible, pero yo escuché dos llantos diferentes, por favor, dime que es mentira. -dijo Lorena con lágrimas en los ojos; no quería creer lo que le estaba diciendo Adán, ella quería que todo fuera mentira.

-Lo siento, solo tenemos una bebé. -Adán se dedicó a limpiar sus lágrimas.

-QUIERO VER A MI BEBÉ, NECESITO VERLA. -Lorena dio un grito desgarrador, tanto que tuvieron que llegar unos enfermeros para estabilizarla y la sedaron.

Pasaron los minutos y, como si fuera todo posible, la enfermera llegó con una bebé y se la dio a Lorena. Aquella madre comenzó a llorar con su bebé en brazos.

-¿Podría, por favor, traerme a mi otra bebé? -Lorena estaba devastada; ella debía tener a su otra hija allí, admirarlas a ambas y no llorar a una de ellas.

-Enseguida la traigo, pero cálmese, por favor. -dijo la enfermera.

Pasaron minutos y la enfermera fue directamente a la habitación de al lado y les entregó la otra niña de Lorena.

Mientras tanto, en la habitación 45

-Hija, aquí está tu bebé, mira qué hermosa es. -expresó con tanta alegría aquella anciana.

-Mamá es hermosa, mira esos ojitos, estas manitos, eres tan hermosa, mi bebé. Aquella mujer tomó una de las manitos de la bebé y le dio un beso, mientras miraba a detalles lo hermosa que había salido su hija.

No le tomó tanta importancia que la niña hubiera nacido un poco menos de estatura; ella estaba consciente desde el principio de que su embarazo era un poco riesgoso.

La enfermera vio aquella situación y el corazón se le hizo pequeño. Qué gran mentira viviría esa mujer, pensó, pero su rostro desbordaba mucha felicidad; pero ella estaba con ganas de llorar, así que salió de la habitación 45 y se dirigió a la 46; Lorena estaba muy mal por la pérdida de su bebé.

-Señora, aquí le traigo a su bebé, cálmese, por favor. -expresó aquella enfermera y salió de la habitación.

-Amor, tranquilízate, tienes que ser fuerte por nuestra otra bebé. -comentó Adán un poco triste, pero lo que estaba pensando era totalmente diferente; quería verse con todo ese dinero, estaba pensando en cómo gastarlo en mujeres, trago, vanidades. Pensó también que le pediría más dinero a la anciana; quería dejar la vida de pobre que tenía y conseguir dinero a lo fácil solo manipulándola siempre.

-Tendré que conformarme con una. -Lorena vio a la niña envuelta en una mantita blanca, su piel pálida, reparando su cabello.  Aunque me hubiera gustado tener ambas. -finalizó Lorena.

-Lo sé, amor. -Adán lo dijo con una gran tristeza que ni él se lo creía, ya que le había salido tan natural.

Pasaron aproximadamente dos días y les dieron el alta a las dos mujeres; mientras una reía y soñaba en cómo hacer feliz a su hija, la otra madre seguía llorando a una de sus hijas.

Lorena hizo todo el papeleo del acta de defunción  antes de salir del hospital, y al hacerlo, salieron en un taxi hacia el cementerio con un ataúd blanco pequeño. Al llegar, ella sostenía a su bebé, que vivía, a quien le dio por nombre Ilse. Adán bajó el ataúd. Los tres entraron al cementerio, caminaron hasta el lugar que su bebé Gianna ocuparía para toda la eternidad que le quedaba para visitarla y nunca olvidarla. 

-NO ENTIENDO CÓMO PUDISTE HABER MUERTO; SIEMPRE TE VOY A RECORDAR, MI QUERIDA BEBÉ. AHORA ERES MI ÁNGEL, MI PEQUEÑA GIANNA. ME HUBIERA GUSTADO VERTE CRECER AL LADO DE TU HERMANA. TE AMO MUCHO, MI BEBÉ -decía Lorena con lágrimas en los ojos y volviendo a llorar-, ¿POR QUÉ, DIOS MÍO, ME LA QUITASTE? -Lanzó un grito desgarrador. -YO SIEMPRE FUI BUENA Y TÚ ME QUITASTE A UNA HIJA, NO SÉ QUÉ HACER. -Volvió a gritar; ese grito desgarrador se escuchó muy fuerte, e hizo asustar a su bebé Ilse, su bebé que solo la acompañaría. -EL DOLOR DE UNA MADRE ES MUY FUERTE, NO TENGO FUERZAS PARA SEGUIR, NO SE COMPARA CON NADA, ME ODIO A MÍ MISMA POR DESMAYARME Y PERDERTE, PERDÓNAME, MI AMOR. SOLO ERAS UNA BEBÉ. -Lorena seguía gritando y sus gritos eran muy desgarradores y de desesperación; se iba a culpar siempre por haber perdido a su otra bebé. 

-Lorena, tenemos que irnos. -Dijo Adán; él solo quería irse, dejar a su esposa y huir.

Pasaron varias horas y ella salió del cementerio devastada con Ilse en sus brazos; por nada del mundo su pequeña Gianna volvería. Solo le quedaba cuidar a su pequeña Ilse. 

Cuando llegaron a casa, Lorena fue a dejar a su pequeña Ilse a su habitación. Mientras ella se dirige a hacerle un biberón, el marido se sentó en la mesa, la miró con asco y con un fuerte desprecio.

-Tengo algo que decirte, Lorena. -Adán no podía ocultar cuán molesto estaba de volver a su casa; él exclusivamente quería irse a disfrutar y Lorena únicamente lo observó y  no entendía qué pasaba o qué le diría Adán.

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Tabla de contenidos de JUGANDO CON LA MAFIA.

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