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Portada de la novela La Trampa del Pasado: Un Nuevo Juego

La Trampa del Pasado: Un Nuevo Juego

Máximo me destruyó al culparme de la muerte de Sasha con un vídeo del accidente de mis padres. Tras morir con el alma rota, despierto milagrosamente en el pasado, antes de los exámenes de beca. Ante su hostilidad y las amenazas que una vez me hundieron, he decidido no volver a rogarle. No dejaré que sus traiciones y celos me consuman otra vez. Cambiaré mi destino para salvarme, dejando que él siga su propio camino lejos de mi nueva vida.
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Capítulo 2

Miro el vídeo en el teléfono que Máximo me pone delante de la cara, mis padres, en su coche, huyendo de una turba de periodistas. El coche pierde el control, choca contra un camión, y una bola de fuego lo consume todo.

"Quiero que tú y tu familia paguéis por la vida de Sasha", dice Máximo, su voz es fría, sin emoción.

Mi corazón, el que los médicos siempre dijeron que era débil, que tenía una arritmia congénita, se aprieta con una fuerza brutal. El aire no llega a mis pulmones, todo se vuelve negro, y el último sonido que escucho es su risa.

Luego, la oscuridad.

Y de repente, luz.

"¡Luciana! ¿Me estás escuchando? Te estoy hablando de Sasha".

La voz de Máximo. Abro los ojos, estoy en el vestuario del instituto, el olor a sudor y a desinfectante barato me golpea. Máximo está de pie frente a mí, con el ceño fruncido, su uniforme de fútbol todavía puesto.

"Tu actitud hacia ella es un problema, eres demasiado negativa".

Miro el calendario en la pared, es el día antes de las pruebas finales para la beca, el día en que todo empezó a ir mal. He renacido.

El recuerdo del fuego, de la voz de Máximo, del dolor en mi pecho, es tan real que me cuesta respirar. Pero esta vez, no voy a intervenir. No voy a salvarlo. Me voy a salvar a mí.

Máximo sigue hablando, entusiasmado, sobre la fiesta de Sasha en Ibiza, una fiesta para celebrar su "mayoría de edad".

"Va a ser increíble, toda la gente importante estará allí".

En mi vida pasada, le rogué que no fuera, le recordé las pruebas, nuestro futuro. Esta vez, fuerzo una sonrisa.

"Suena genial, Máximo".

Él se queda sorprendido.

"¿De verdad? ¿No vas a empezar con tus sermones?".

"No", le digo, mi voz suena más firme de lo que me siento. "Ve y diviértete. Una noche de fiesta no va a afectar a un talento como el tuyo. Te lo mereces".

Su cara se ilumina, su ego inflado por mis palabras.

"¡Sabía que lo entenderías! Eres la mejor, Lu".

Me da un beso rápido y se da la vuelta para irse. Yo me levanto, lista para irme a casa, para empezar a preparar mi nueva vida.