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Portada de la novela Vino, Traición y un Segundo Destino

Vino, Traición y un Segundo Destino

Tras fallecer en la indigencia por el engaño de su esposa Luciana y su primo Máximo, Roy Castillo despierta milagrosamente en 1992. De vuelta en las Bodegas Castillo y con su juventud recuperada, posee el conocimiento de su futuro trágico. En este pasado, Luciana vuelve a intentar manipularlo para beneficiar a su rival, pero Roy ya no es el hombre ingenuo de antes. Decidido a proteger su herencia, buscará venganza y reescribirá su destino.
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Capítulo 1

El aire de la residencia de ancianos se llevó mi último aliento, dejando solo el amargo sabor del desinfectante y la soledad.

Yo, Roy Castillo, sentía la vida escurrirse, no por la vejez, sino por el veneno que mi esposa, Luciana, me confesó con una frialdad glacial en su lecho de muerte.

«Roy, nuestros hijos, esos dos muchachos que criaste... no son tuyos. Siempre amé a Máximo. Entiérrame a su lado.»

Máximo, mi primo, mi rival. El amor de su vida.

Después, los hijos de ese traidor, a quienes llamé "mis hijos" durante décadas, tomaron la herencia de Luciana y me dejaron solo en este infierno, con el peso de una vida de engaños.

Cerré los ojos, deseando con toda mi alma no haberla conocido jamás.

Entonces, la oscuridad se rompió con un olor familiar a roble y uva fermentada.

Abrí los ojos. No estaba moribundo en una residencia.

Estaba en la sala de catas de Bodegas Castillo. El calendario marcaba 1992.

Mi corazón latió con una fuerza que no sentía en cincuenta años.

¡Estaba vivo, joven y recordaba absolutamente todo!

Mañana era la votación para el Enólogo Jefe, el día exacto en que mi vida se desvió.

Y justo entonces, la puerta se abrió. Luciana, tan joven, tan hermosa, tan letal, entró.

«Roy, cariño, tenemos que hablar.»

La vi, no como la prometida que adoraba, sino como la mujer que me destrozó.

«Máximo lo necesita más que tú. Deberías retirar tu candidatura por él.»

Su voz, la misma manipulación que me condenó una vez.

Pero esta vez, mi respuesta no fue de amor ciego.

«No.»